La trampa de la Gallup

La lucha política en nuestro país se puede definir (teniendo en cuenta el proceso histórico), como un proceso de disputas perennes, anteriormente caracterizadas por una tensión peligrosa entre tendencias de lideres autoritarios y otros de aspiraciones democráticas.

Estas luchas siempre estuvieron influenciadas por el personalismo de una estirpe política de carácter y disposición jerárquica. Esta cuestión ha ido cambiando a partir de 1996, cuando atado a los designios del partido reformista, el partido de la liberación dominicana arribó al poder del gobierno, más no del Estado. Pese a todos los inconvenientes del patio, a partir de ese momento el escenario cambió, para iniciar una competencia entre “partidos tradicionales y movimientos emergentes”.

En la tercera década del siglo XXI, la lucha política se inscribe (como una herencia de los gobiernos 2004-2012 del PLD), en un Estado social y democrático de derecho, lamentablemente caracterizado por una creciente tendencia a la división interna de los partidos, lo que ha facilitado a la aparición de nuevos actores y nuevas dinámicas de poder político.

El país de 1996 es totalmente diferente al país actual. Y, es así, gracias a los procesos de desarrollo encaminados por 20 años de gobierno del partido de la liberación dominicana. Los avances en materia de derecho, de institucionalidad y crecimiento económico son innegables, por lo que, el peso social y político de Leonel Fernandeez y Danilo Medina en la sociedad es verdaderamente grande.

Ante el panorama actual, el que por demás enuncia un contexto político que disminuye al partido de gobierno, su estrategia enfatiza el ahondamiento de las contradicciones entre estos dos trascendentes personajes de la política e historia reciente. La encuesta Gallup busca propósitos a simple vista sutiles, pero efectivos en una sociedad como la nuestra, de baja calidad educativa y por ende de fácil manipulación. En sociedades llenas de carencias, enarbolar sentimientos y romanticismo que envuelven a los incautos, facilitan al gobierno continuar en el poder, auxiliado por el erario público al servicio demagógico de las dadivas.

La Gallup aplatanada, tiende la trampa para ver si continúan profundizándose las diferencias políticas entre verdes y morados, en tal sentido, es importante preguntarse: ¿Quiénes son los dueños de esta empresa supuestamente imparcial?

Al responder la pregunta, nos damos cuenta de que la encuestadora Gallup República Dominicana es dirigida históricamente por el sociólogo Rafael Acevedo, quien es su presidente. La firma, creada originalmente como MERCADESA en 1985, ha operado durante décadas en el país con el respaldo de la red mundial de Gallup, anteriormente publicitada por los medios de comunicación de la familia Corripio, especialmente en el matutino Hoy. En la actualidad existe una alianza mediática y colaborativa entre la encuestadora y RCC Media, empresa presidida por Antonio Espaillat, pero, liderada por Rafael Acevedo, quien es la figura principal y presidente de la encuestadora, la que ahora publica sus datos a través de Diario Libre.

Una cuestión importante es diferenciarla de CID Gallup, la cual es una empresa regional distinta.

La trampa que han urdido Gallup Dominicana, azuza la verborrea y la diatriba a modo de la fábula del Zorro y los dos Gallos, la que argumenta, que dos gallos de la misma estirpe y propósitos, comenzaron a pelear con ferocidad por un enorme gusano que apareció en el patio y que ambos vieron al mismo tiempo.

Queriendo ambos gallos comerse individualmente el referido gusano, inicia la discusión, una irracional a tal punto, que ambos se olvidaron de consensuar para compartir y, decidieron entablar una lucha feroz, aupada por muchos intereses y protagonizada por voces agoreras, las que, inflando egos, instaron a cada uno a tomar el codiciado gusano para sí.

Un zorro hambriento que pasaba por el lugar, vio la pelea y decidió aprovecharse de la ocasión.
Se acercó con el disfraz del desinterés, logrando convencer a los gallos de que, para que la pelea fuera «justa», necesitaban un juez, ofreciéndose él mismo para el papel.

El zorro animó a los gallos a pelear con más fuerza, simulando que arbitraba la contienda sin ningún interés.

Y, fue de esa forma, como los gallos, cegados por las malquerencias sembradas por terceros, y, aconsejados por el orgullo, pelearon hasta quedar agotados y malheridos sin un ganador claro.

Al final, el zorro se aprovechó de la debilidad de ambos y se comió a los dos gallos, mientras el codiciado gusano se escurría por una ladera.

Moraleja: La ambición y el orgullo no solo alejan el razonamiento y alientan el interés en discutir por cuestiones insignificantes, sino que suelen beneficiar a terceros, quienes se aprovechan de la desunión para su propio beneficio.

En este caso, existen dos lobos en vez de uno, el presidente Abinader y el ex presidente Mejia, ambos minimizados por la oposición.

Por Francisco Cruz Pascual