Después de mayo 15….

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A menos que no suceda un fenómeno político-electoral imprevisto, o que el candidato puntero, Danilo Medina, haga –algo muy improbable en él, y de aquí al domingo 15- la ruta catastrófica de incontinencia verbal y errática de Hipólito Mejía en 2012, no hay posibilidad alguna de que se produzca o se dé una segunda vuelta elecfratoral. Por supuesto, las elecciones se ganan el 15 de mayo –no el día 14 ni el 16- y las gana el partido, la coalición o el candidato que lleve mas ciudadanos a votar y que mejor sepa defender ese voto en los colegios electorales.

Por ello, saber construir mayoría electoral no es tarea fácil, se necesita, primero, lograr empatía con la gente, articular un discurso político-electoral que mueva y entusiasme a la participación ciudadana; pero además, lograr conectar con las aspiraciones de los ciudadanos y sus demandas más sentidas; y segundo, lo más difícil: lograr originalidad, credibilidad pública y que te visualicen como un líder confiable, seguro y firme en sus propuestas programáticas.

Ahora preguntamos, aquí entre nos: ¿logró el candidato de la oposición alcanzar esos objetivos? Evidentemente que no! Es más, ni siquiera se aproximó a ese ideal.

Por el contrario, se fue por el camino fácil y politiquero de la denuncia alegre y el error de atacar y criticar las políticas públicas exitosas del gobierno sin proponer nada…, solo dizque mejorarlas.

Pero dejemos de analizar la ruta errática -o lo que Hatuey De Camps, según una crónica de El Caribe, llamó la “…charlatanería…”- del candidato oposicionista que como dijera el Presidente y candidato Danilo Medina “le llaman febrero”, y pasemos a fijar en la pizarra nacional las grandes tareas post mayo-15.

Sin duda alguna, las primeras tareas que afloran son:

a) La aprobación de las mil veces engavetada ley de partidos políticos y reforma a la ley electoral (275-97 y 136-11).

b) La creación-consignación constitucional de un zar anticorrupción (pública-privada) independiente.

c) Una reforma al sistema judicial.

d) Las reformas constitucionales pendientes respecto a los “candados”.

e) La exigencia –partidaria-ciudadana- de primarias, congresos electores o convenciones en los partidos políticos post aprobación ley de partidos políticos y de la reforma a la ley electoral, y por supuesto, bajo la supervisión de la JCE, pues hay que garantizar y restablecer –con urgencia!- el predominio orgánico-institucional de la democracia interna y la rendición de cuentas en los partidos y agrupaciones políticas.

f) El diseño e implementación de un nuevo currículo escolar en la doble vía: alumno-docente, y a partir del país que aspiramos y queremos…

Y finalmente, la construcción de una ética-pública que rija la actividad política, el ejercicio del poder y donde quede explícito el retiro-digno de los servidores públicos y el no hacer pertenencia de los puestos públicos, así como también el destierro del nepotismo.

Fco. S. Cruz

FUENTE: loultimodigital.com

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